Nana & Marcela, Chocolate Day

23 de gener, 2014 - Editorial - Comentar -

 

Hay dos cosas que yo hacía mucho antes de que una cámara tocase mis manos. Leía y dibujaba. Leía sobre personas fascinantes y me pasaba el día dibujando caras y escenas de la calle. Supongo que la fotografía volvió a mi mundo un poco del revés. Ya no era tanto la imaginación como la observación lo que vehiculaba mi creatividad y, por eso, creo que fuí poco a poco pasando el foco de una belleza idealizada a el aprecio sincero de la realidad que me rodeaba.

 

Es por ello que me siento tan cómodo en el estudio cuando tenemos una sesión de beauty. Diantres, en proporción, tengo más material destinado a ello que para cualquier otra cosa. Cuando recorro una ciudad, por ejemplo, somos mi cámara y un par de cristales, pero eso es tema para otra historia. El día en el que las luces del estudio se encienden para retratar el rostro humano, es otra cosa bien distinta. Me levanto contento, hago ejercicio feliz como si no hubiese mañana...

 

Sin embargo, no se me olvida que la razón del equipo es tener la posiblidad de sumar talentos a mi propio punto de vista, porque nada enriquece más que la experiencia de quien está motivado en lo que hace. Supongo que por ello, siempre confío mucho en el trabajo de las personas que tengo alrededor. Maquilladores, estilistas, peluqueros, son esenciales para ello. Si fuese por mí, todo serían rostros lavados o con maquillaje mínimo, soy muy sencillo, pero también aprecio sinceramente el punto de creatividad que la aportación de estos profesionales pueden llegar a volcar en una imagen, y por eso me gusta ponerme al servicio de su talento. Realmente, yo creo en ellos.

 

Mención especial merecen las sufridas modelos. La fotografía de beauty con una preproducción elaborada es dura, sobre todo en mi caso. No me gusta retocar el trabajo, eso se lo dejo a otros profesionales especializados, y tampoco repetir demasiado las tomas, pues no hay tiempo. Muchos minutos se van en maquillaje y peluquería para pocas fotos antes de seguir maquillando, por lo que procuro escoger o a personas de la calle que considero tienen un punto especial de carácter que aportar, o valores seguros que realmente pueden soportar el peso de una sesión que reguiere de una expresividad camaleónica y proyectar de forma sólida el matiz que estoy tratando de captar. No hay favoritismos, realmente si trabajo casi siempre con las mismas caras es porque realmente se lo han ganado con su trabajo constante y, aunque siempre estoy abierto a nuevos talentos, soy muy exigente con la selección. O vales o no, pero aquí no puede haber medias tintas. Es una prueba bien dura para el deseo y la tenacidad, la verdad.

 

Para esta ocasión tuve un poco de todo. Conté con Nana Quintero, cuyo talento en el teatro realmente se ha convertido en una baza que refuerza su belleza y personalidad, y con Marcela Cabrillana,  en su primera sesión en serio con el equipo. Debo decir, que ha sido una incorporación fascinante, y me alegro mucho de ver lo implicada que ha estado desde el primer momento en el resultado de este último trabajo que hice, el Chocolate Day de Myrthe, del que hablé el mismo domingo.

 

Ese día subí algunas imágenes en blanco y negro pero no había querido publicar ninguna foto terminada aquí hasta que Myrthe lo hiciese en su propia plataforma Betweentwosevens, pero todas las fotos ya estaban listas ese mismo día a la hora de la cena. Y no es porque yo sea un prodigio del retoque, sencillamente, es que no me quito esa idea de que algo no habré hecho como debo si tardo más de 10 o 15 minutos en acabar una imagen. Sé que soy muy cansino y lo repito demasiado, pero mi fotografía se triunfa justo antes de darle al disparador de la cámara, no en la mesa de trabajo. Espero que esta imagen de Nana y Marcela os guste. La idea es de Myrthe van Ederen, el maquillaje de Marta Guillén y la peluquería de Mayte Cobos. Me soportaron en el estudio Daniel Luque y Sandra Pereyra, que son como unos santos o algo así con los que tuve la suerte de contar. Realmente, fué un gran Domingo.

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