Palomiteando con Los Juegos del Hambre: En Llamas

24 de novembre, 2013 - Off Topic - Comentar -

 

Cartel de Los Juegos del Hambre: En Llamas.

 

Hoy me lo he pasado realmente bien en el cine. ¿Bien como en Pacific Rim o Scott Pilgrim? Evidentemente no. Hoy tocaba ver una película que, a pesar de estar catalogada como una de esas terribles sagas adolescentes no tiene en absoluto nada que ver con eso.

 

Era el día de Los juegos del hambre: En llamas

 

Quien me conoce sabe que yo no le pido al cine mucho más que darme la ocasión de comer palomitas como un tarado en una sala que funcione al ciento por ciento, pero desde luego que hoy me han quedado sus buenos dos dedos en el bol. Creo que la película ha cumplido su función y se ha superado un poco en las expectativas que tenía.

 

Cierto es que la primera me pareció un poco desilusionante. Mas allá de la interesante crítica social del Pan y Circo que planteaba, tan apropiada para la sociedad en la que nos ha tocado vivir, los contínuos movimientos de cámara y esas escenas de acción que se me antojaban torpes, podrían haber pasado si no fuese por la absoluta ausencia de la parte de la trama que mas interés me había suscitado en los libros. El levantamiento de las clases obreras contra la explotación ridículamente descarada de ese distrito central que no era más que la extrapolación de los excesos mas delirantes, concretadas en la deslumbrante sonrisa de ese Caesar Flickerman tan inolvidablemente interpretado por Stanley Tucci. Y no me olvido del contrapunto sensato, un sorprendente Lenny Kravitz que ha conseguido equilibrar la balanza de esa sociedad tan extravagante con un muy creíble Cinna que pensé me iba a costar reconocer en pantalla.


Sin embargo, los defectos de la primera película, En Llamas los convierte en virtudes. Veo una historia mas hecha, unos cortes del libro mas ajustados al lenguaje cinematográfico (Por favor, GRACIAS por disminuir el elemento pastel del relato) y un ritmo que me ha hecho pensar a partes iguales que el tiempo se ha curvado tanto que los 146 minutos que dura no se han notado en absoluto, mientras que el año que se presenta esperando la continuación de la saga va a serme eterno. Y, siguiendo la moda, el tercer capítulo me lo van a partir en dos. La suerte no está desde luego de mi parte.


Tanto la pareja protagonista, en la que una Katniss Everdeen impersonal se va mostrando tal y como es, y un Peeta Mellark (Ay, cuantas bromas hice yo este año con lo del Pan de Pita) menos televisivo pero que también comienza a aparecer en pantalla, me han parecido correctos. Ni quiero una cara fantástica, que ya está Primrose Everdeen (Aunque para eso me quedo con Johanna Mason, que es mas mi tipo de mujer), ni un Capitan América, que ya tenemos un Marvel... no, no voy a mencionar a Gale, que no sé por qué, pero todo lo que la gente me ha dicho este año que parecía insulso Peeta me lo transmite él. Sí, es una roca, sí es interesante visualmente, pero tiene la pasión de una lechuga, vamos. Solo me lo creo cuando se le iluminan los ojos con esa intensidad de "Si yo tuviera un martillo...", pero poco más. Todos los actores han estado en su sitio la mar de bién, caramba, me siento un poco conformista, pero es lo que hay. Mi personaje preferido de la saga, Haymitch Abernathy fabuloso, el mas odiado, Presidente Snow, terrible. Justo lo que pedía para no perder el interés.


En resumen, y como me dicen aquí al lado...  corto la palabrería y lo dejo en un "Me ha gustado". Y realmente la veré otra vez en pantalla grande. 


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